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Problema semántico. Significado de 'mente' (Hilary Putnam)

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FILOSOFÍA DE LA MENTE

Hilary Putnam
 
En una entrevista de Josh Harlan, publicado en el nº 13 de la Revista Atlántida.
Edición autorizada de Arvo.net
 
 
             Hilary Putnam es uno de los más destacados filósofos del mundo académico angloamericano. Desde 1965 trabaja en el departamento de filosofía de la Universidad de Harvard. De él se ha dicho que encarna la evolución intelectual de la mayor parte de la filosofía de las cuatro últimas décadas. Por la abundancia de sus compromisos, raramente accede a ser entrevistado. En la presente ocasión enumera algunos de los grandes temas sobre los que han versado su trabajo y sus libros. Entre ellos, la filosofía de la mente y su postura ante la más reciente filosofía francesa.
 
¿Cuáles son los objetivos fundamentales de la filosofía de la mente? ¿Qué distingue a la filosofía de la mente de otros campos como la neurociencia, la ciencia cognitiva y la psicología?
 
-Como todas las ramas de la filosofía, la filosofía de la mente discute un conjunto variado de problemas, al que se añaden (o a veces se quitan) otros problemas a lo largo del tiempo. Para complicar más las cosas, la propia noción de «mente» ha cambiado mucho a lo largo de los siglos. Aristóteles, por ejemplo, no tenía una noción que se correspondiese exactamente con nuestra noción de «mente». La psyche, o alma, de la filosofía de Aristóteles no es la misma que nuestra «mente» porque entre sus funciones se incluyen algunas «no mentales», como la digestión y la reproducción. (Esto es así porque en la filosofía de Aristóteles el «alma» es simplemente la forma de un cuerpo vivo organizado. ¿Es ésa una noción peor que la que tenemos actualmente?) Y el nous o razón de la filosofía de Aristóteles excluye muchas funciones que nosotros consideramos mentales (de algunas de las cuales se encarga el thumós, el centro integrador que Aristóteles localizaba en el corazón).
 
A lo largo de mi vida he visto dos modos muy diferentes de concebir la mente: uno, procedente del empirismo británico, concebía lo mental como compuesto primariamente de sensaciones. Para esta tradición, el «problema mente-cuerpo» se centraba en la cuestión «¿son las sensaciones (o qualia, como los filósofos dicen a veces) idénticas a los procesos cerebrales?». La mente entendida como un «haz de sensaciones» podría ser llamada «la mente inglesa». El otro modo concebía lo mental como caracterizado primariamente por la razón y la intencionalidad, por la capacidad de juzgar y de referir. Este es el caso de la llamada «mente alemana».
 
Curiosamente el desarrollo del ordenador y de los modelos computacionales del conocimiento disminuyó el protagonismo de las «sensaciones» e incrementó el del pensamiento y la acción de referir en la literatura filosófica en lengua inglesa. Pero la preocupación de los filósofos de habla inglesa, inclinados de modo materialista por la «identidad mente-cuerpo», no decayó. En lugar de eso, la cuestión quedó reformulada así: ¿Son el pensar y el referir idénticos a estados computacionales del cerebro?
 
En la actualidad pienso que estas preguntas acerca de la identidad están equivocadas, aunque me ha llevado muchos años llegar a esta conclusión (que defiendo extensamente en Representación y realidad). Pienso que la búsqueda de una «identidad» entre las propiedades que tienen que ver con la descripción del pensamiento y la referencia y las propiedades físicas, o al menos las pro piedades computacionales, se debe al miedo: el miedo a que la única alternativa sea volver al dualismo, a la imagen del fantasma en la máquina. Pero ésta no es la única alternativa. La alternativa correcta -una alternativa defendida, de maneras diferentes, no sólo por mí, sino también anteriormente por Wittgenstein, Austin, Strawson, Donald Davidson (e incluso mucho antes de una manera peculiar por William James)- es ver como complementarias la descripción científica natural del organismo humano vivo (que sistemáticamente hace abstracción de la intención y el significado) y la descripción «mentalista» en términos de intención y de significado.
 
Ninguna es reducible a la otra, pero esto no significa que sean antagónicas. Por supuesto, esto implica el rechazo de la pretensión de que la descripción científica sea la única descripción acertada de la realidad, es decir, que sea la descripción más «libre de perspectivas» de toda la realidad. Y esa pretensión tiene raíces profundas en el modo de pensar occidental desde el siglo XVII. Por ello el debate en filosofía de la mente ha llegado a ser hoy incontenible: los debates acerca de la filosofía de la mente se han convertido en debates sobre metafísica, epistemología, metafilosofía, etcétera.
 
Volviendo a la cuestión tal como usted la ha planteado, la cuestión de los «objetivos fundamentales» de la filosofía de la mente, podría decirse que hoy en día hay dos respuestas en litigio. La filosofía tradicional afirma que su objetivo es responder a las cuestiones acerca de la identidad que he enumerado, esto es, el contarnos en términos materialistas qué es exactamente lo constitutivo del pensar, el percibir, el referir, etcétera -dicho brevemente, ajustar el esquema conceptual de la intención y del significado dentro del esquema científico- o establecer que el dualismo es correcto, que tenemos almas inmateriales encima o sobre nuestros cuerpos y cerebros, La respuesta de la corriente antagónica que he mencionado, y en la que me incluyo, es que la meta debería ser el declarar obsoleta la filosofía de la mente, tal como se la concebía tradicionalmente.
 
La primera corriente, en su forma reduccionista, espera que las respuestas a los problemas de la filosofía de la mente (como ella los concibe) vengan de la neurociencia, la ciencia cognitiva y la psicología. La segunda corriente piensa que esas disciplinas nos dan información que constriñe lo que podemos decir mediante el lenguaje de la intención y el significado acerca de los seres humanos, pero pienso, por mi parte, que la pretensión de reducir nuestros conceptos mentalistas a «conceptos científicos» es equivocada.♦
01/05/2009 ir arriba
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