Por
Luis Olivera
Periodista
Arvo Net,
10.03.2006
No todo son
malas noticias en el mundo que nos rodea,
aunque el 33% de ellas sean sucesos y
informaciones violentas en la TV española.
Los medios de comunicación sólo ven la
realidad a través de una óptica miope, que
de forma grandemente la realidad, la verdad
de las cosas. Además, no intentan corregirla
yendo al oftalmólogo correspondiente. Ahora,
como decía, se ha sabido que una mujer
británica de 31 años, Sarah Peck,
pospuso el tratamiento de la leucemia que la
afectaba para permitir así que naciera su
tercera hija. Así lo decidió la joven madre
al enterarse, al mismo tiempo en 2004, que
estaba embarazada y que tenía leucemia
mieloide crónica.
“Dios es amor”,
y el papa recordaba a Juan Pablo II el otro
día diciendo que había escogido la vida.
Esta ‘madre coraje’ británica también lo ha
hecho. Según informa el sitio web pro-vida
LifeSiteNews.com, Sarah Peck
ha indicado que también les ayudó su
hematólogo, quien la apoyó para continuar
adelante con el embarazo y olvidarse de un
posible aborto. Sin embargo, ella y su
esposo fueron advertidos de las posibles
complicaciones que se suscitarían por
posponer el tratamiento de Sarah. Así
se los precisó el Dr. Simon Rule, un
hematólogo del Plymouth's Derriford
Hospital, quien afirmó que “si pospones
el tratamiento, el riesgo es que se puede
agudizar la enfermedad en cualquier momento”.
En esta caso,
también la vida ha podido más que la muerte.
Como en el caso de una joven que, el otro
día, fue convencida a las puertas de una
clínica abortista de Mallorca para que
llevara a término su embarazo. El novio
escogió la vida, se informó bien y convenció
a la gestante.
Esta ‘madre
coraje’ inglesa ha tenido las agallas
suficientes para ‘coger el toro por los
cuernos’, como la ya santa Gianna Baretta,
médico italiana que retrasó el tratamiento
del cáncer que padecía hasta que nació su
quinta hija. Aunque eso le causara la muerte
al cabo de unos pocos meses. Pero la mujer y
el hombre sólo encuentran su realización en
la donación gratuita -la del yo, lo que más
cuesta- a los demás, en el salir de sí
mismos para proyectarse en la otra/el otro.
Por eso el amor es sacrificado.
Después del
nacimiento de Charlotte, el 19 de
marzo de 2005, Sarah recibió un
tratamiento a base de células estaminales
extraídas de la médula espinal de su hermana
Vicky. Hace unas semanas, al celebrar
el primer cumpleaños de Charlotte, le
contaron a Sarah que estaba entre las
finalistas para recibir el premio de Madre
del Año.
En
declaraciones a la BBC británica, la joven
nominada, que aún recibe tratamiento para
curar la leucemia, comentó que “lo que en
realidad espero es pasar buenos momentos con
mis hijos. Mi familia siempre ha sido lo
primero y ahora más aún. Cada día es un
regalo”. La verdad es que se lo merece,
por su valentía y su generosidad. Es un buen
ejemplo para toda la cultura de la muerte y
sus propagadores. Para ellos, cada día no es
un regalo, sino que parece una maldición.