Sobre el «acceso libre» a la píldora postcoital

Por Cristina López del Burgo
Medicina Preventiva y Salud Pública
Universidad de Navarra
9 de noviembre de 2004
Dicen algunas autoridades que la finalidad de la píldora
postcoital, también llamada píldora del día después, es
la de evitar embarazos no planificados y así reducir el
número de abortos, considerado un grave problema de
Salud Pública. Sin embargo, no se ha demostrado que esto
esté ocurriendo en la realidad.
Hace unos meses, la revista Contraception,
publicó un estudio sobre esta cuestión. En dicho
estudio, llevado a cabo en Inglaterra, participaron más
de 17.000 mujeres mayores de 16 años. A cada una de
ellas se les entregó cantidades suficientes de píldora
postcoital para ser utilizada hasta en 5 ocasiones en
sus domicilios o facilitarla a alguna amiga. Un total de
22.603 mujeres disponían de la píldora postcoital para
tomarla cuando les hiciese falta y sin necesidad de
acudir al médico o a una farmacia para obtenerla. Los
investigadores esperaban que con el "libre acceso" a la
píldora postcoital se iba a reducir en un 15% la tasa de
aborto. Sin embargo, no ha sido así. Disponer
"libremente" de la píldora postcoital no ha conseguido
disminuir la tasa de abortos. Otros dos estudios,
publicados también este año en la revista Human
reproduction, concluyen en el mismo sentido. Tener
acceso directo a la píldora postcoital no parece ser una
buena estrategia de Salud Pública para reducir los
embarazos no deseados y, consecuentemente, el número de
abortos.
Llama la atención que las autoridades de nuestro país
quieran implantar soluciones de Salud Pública de dudosa
eficacia. Además, contrariamente a las recomendaciones
de expertos internacionales de reconocido prestigio en
Planificación Familiar, como Trussell, las explicaciones
que se dan a las mujeres sobre cómo funciona la píldora
postcoital son confusas (Trussell y cols, Am J Obstet
Gynecol 2004; 190: s30-8).