Jueves - 17.Mayo.2012

Grandes Secciones
Actualidad
Autores
Art. A. Orozco Antonio Orozco
Andrés Ollero Tassara Andrés Ollero
A. R. Rubio Plo A. R. Rubio Plo
F. Acaso F. Acaso
Francisco de Borja Santamaría Francisco de Borja Santamaría
Javier Láinez Javier Láinez
José María Barrio Maestre José María Barrio Maestre
Juan José García Noblejas Juan José García Noblejas
Jesús Ortiz López Jesús Ortiz López
Juan Luis Lorda Juan Luis Lorda
J.R. García Morato J. R. García-Morato
Jutta Burggraf Jutta Burggraf
Luis Alonso Somarriba Luis Alonso Somarriba
Luis Olivera Luis Olivera
Lluís Pifarré Lluís Pifarré
Natalia L. Moratalla Natalia L. Moratalla
Ramiro Pellitero Ramiro Pellitero
RODRIGO GUERRA LÓPEZ Rodrigo Guerra López
Tomás Melendo Granados Tomás Melendo
Escritos Arvo Escritos Arvo
Biología humana
Avances científicos de relevancia ética
Fe y ciencias
Ciencia
Filosofía
Teología
Espiritualidad
Religión
Derecho
Familia - educación
Etica
Valores
Cultura
Literatura
Libros
Cine
Vídeos culturales
Testimonios
Archivo
Blog de N. López Moratalla
Los secretos de tu cerebro
Blog de A. Orozco
Blog informal. Notas. Avisos de Arvo.net.

LA FELICIDAD, SEGÚN DOSTOYEVSKI (A. R. Rubio Plo)

ver las estadisticas del contenido recomendar  contenido a un amigo

 Alfa y Omega > Nº 726 > Desde la fe

 
La felicidad, según Dostoyevski
El 9 de febrero de 1881 moría, en San Petersburgo, Fiodor Dostoyevski. Su vida se apagó a los sesenta años, en la ciudad que, como buen eslavófilo, siempre había considerado ajena al espíritu de la auténtica Rusia. Poco antes, Dostoyevski había vuelto a su Moscú natal para asistir a la inauguración de un monumento al más insigne de los literatos rusos, Alexander Pushkin. Con ocasión de este homenaje, el escritor pronunció una conferencia el 8 de junio de 1880, en la que, además de hacer una apasionada reflexión casi profética sobre el pueblo ruso, planteaba una cuestión que sacudió las conciencias de sus contemporáneos: ¿Acaso una persona puede fundar su felicidad en la desdicha de otra?


Fiodor Dostoyevski
Dostoyevski no se limita a glosar el argumento de Eugenio Oneguin, la obra maestra de Pushkin. No pretende hacer crítica literaria, sino afirmar una moral que forma parte de la naturaleza del ser humano, aunque las ideologías individualistas y colectivistas la desecharían por considerarla un obstáculo a sus ansias de libertad sin límites o de utopías reguladoras de mundos perfectos. El escritor contrapone el carácter de Oneguin, el prototipo de joven inmaduro del romanticismo, a la vez voluble y arrogante, al de Tatiana, una muchacha sencilla y profunda, que un asiduo de los salones de la alta sociedad consideraría muy poca cosa.
Años después, Oneguin encuentra a la joven en San Petersburgo, casada con un general mayor que ella. Sin abandonar su sencillez, Tatiana ha triunfado en esos círculos admirados por aquel hombre de mundo. Oneguin le ofrece amor y juventud, y le propone huir con él. Esta oferta de aventura romántica habría sido aceptada por Madame Bovary o por Ana Karenina, cuyas vidas eran tan rutinarias, pese a su relevancia social, como las del propio Eugenio Oneguin. Tatiana rechaza al pretendiente por fidelidad a su marido, pues su conciencia no le permite buscar la felicidad a costa de otro.
Moral y felicidad
Nunca faltarán quienes califiquen su actitud de convencional o de hipócrita, pero, según subraya Dostoyevski, la actitud de Tatiana es la más inteligente. Si hubiera seguido al romántico galán, pronto se enfrentaría a la desilusión de éste, que, en su actitud de hastío ante la vida, cambiaría los galanteos por sus habituales sarcasmos e ironías. En definitiva, la joven rechaza el fantasma de la felicidad que se le ofrece porque tiene bien puestos los pies en la tierra.
Más allá de los símbolos entrevistos por el escritor, de un Oneguin que encarnaría el occidentalismo materialista y de una Tatiana que sería la imagen de una Rusia humanista y universal, el discurso de Dostoyevski es una requisitoria contra determinados métodos de búsqueda de la felicidad. No nos recuerda, como en otras obras suyas, que la felicidad no es incompatible con el sufrimiento, pero rechaza que la dicha pueda alcanzarse por medio de la desgracia ajena. Está profetizando la llegada de un sistema colectivista que proclamaría a voz en grito el objetivo de hacer felices a los hombres, aunque no le importaría sacrificar mecánicamente a muchos seres humanos como medio de lograr una supuesta paz y tranquilidad.
El escritor arremete con energía contra una ideología despiadada, pues no concibe que sea «necesario e inevitable deshonrar a un solo ser humano, aunque sea un hombre poco digno, incluso ridículo a los ojos de alguno». No se debe llegar al extremo de construir «una felicidad fundamentada en el sufrimiento de un ser, torturado hasta la muerte sin piedad y sin justicia». ¿Cómo imaginarse que, después, los hombres serán felices para siempre? Dostoyevski no quiere pensar en ser feliz tras haber matado a otra persona. Ni siquiera Raskolnikov, el protagonista de Crimen y castigo, puede engañarse a sí mismo pensando que ha librado al mundo de un ser despreciable al asesinar a Aliona Ivanovna, la vieja prestamista. ¿Cómo separar la felicidad de la compasión hacia los demás?
Muchos años antes de su discurso sobre Pushkin, Dostoyevski había reflexionado en sus Memorias del subsuelosobre las contradicciones del ser humano, no siempre tan racional en su voluntad como pensaron algunos filósofos. Constató que el amor propio es capaz de anteponer la libertad a la felicidad. Una libertad ilimitada sería para muchos el camino para ser feliz. Dados estos planteamientos de individualismo extremo, no resultará extraño que otras personas sean sacrificadas en el camino. Pero Dostoyevski nos seguirá aguijoneando al recordar que la felicidad no puede basarse en la desdicha ajena.
Antonio R. Rubio Plo

Otros artículos de Antonio R. Rubio Plo en Arvo.net

03/04/2011 ir arriba
COMENTARIOS añadir comentario
Esta web no se hace responsable de los comentarios escritos por los usuarios. El usuario es responsable y titular de las opiniones vertidas. Si encuentra algún contenido erróneo u ofensivo, por favor, comuníquenoslo mediante el formulario de contacto para que podamos subsanarlo.
ir arriba

v01.99:0.99
GestionMax
TIENDA   Novedades   rss   contacto   buscador   tags   mapa web   
© ASOCIACIÓN ARVO | 1980-2009    
Editor / Coordinador: Antonio Orozco Delclós